El “posado” de Bolt

Como es lógico, los Juegos Olímpicos que han tenido lugar estos días en la ciudad brasileña de Río de Janeiro han copado prácticamente todos los titulares deportivos en la prensa durante su celebración (siempre que no coincidiese con algún partido de fútbol), y el despliegue de medios de comunicación que se han desplazado al país sudamericano ha sido impresionante.

De entre todas las imágenes que nos han dejado las Olimpiadas, una de las que más se han popularizado es el ya famoso barrido que nos muestra a un Usaint Bolt sonriente en plena carrera mientras mira hacia atrás.

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Foto: Cameron Spencer (Getty Images)

La fotografía se realizó durante la semifinal de los 100 metros lisos que, como no podía ser de otra forma, ganó el corredor jamaicano, que posteriormente se haría la medalla de oro tanto en esta prueba, como en los 200 metros lisos y en el relevo de 4×100, convirtiéndose en el rey absoluto e histórico de la velocidad.

La imagen, lograda por el fotógrafo Cameron Spencer, de Getty Images, se ha convertido en viral en pocas horas debido a lo curioso de la imagen, ya que no es normal que en una carrera de tan poca duración (9,81 segundos el tiempo que hizo Bolt) un corredor tenga tiempo y tanta ventaja como para poder hacer gestos o pararse a mirar hacia atrás y sonreír. Es una evidencia de la superioridad con la que gobierna en las pruebas de velocidad Usaint Bolt y ha provocado que la instantánea sea compartida por miles de personas junto con comentarios humorísticos, pero algo en lo que no todo el mundo se ha fijado es en lo complicado que es conseguir una fotografía similar.

Se trata de un barrido de enorme dificultad, al ser una carrera muy rápida, y el intentarlo demuestra el valor del fotógrafo, ya que la posibilidad de que hubiese salido mal era alta y arriesgo al decidir hacerlo jugándoselo todo a una toma con su cámara Canon EOS-1D X Mark II con zoom 70-200 mm f2.8.

Según explicó Spencer en la revista Time, en realidad la decisión supuso un riesgo, pero no tan alto ya que contaba con otros compañeros de la misma agencia que también estaban cubriendo el evento y habrían podido abastecer al medio de fotografías. Por otro lado, el mismo Spencer contaba con otras tres cámaras remotas instaladas en el estadio además de la que portaba en mano.

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Foto: Kai Pfaffenbach (Reuters)

Y es que no es de extrañar ya que el despliegue de medios resulta impresionante, con hasta 12 fotógrafos y 32 cámaras disparando fotografías sin descanso los aproximadamente 10 segundos que dura la prueba. Esto hace que en muchos casos se tomen fotos muy similares, y es algo que en este caso ha sucedido, ya que el fotógrafo de Reuters Kai Pfaffenbach logró una instantánea casi idéntica a la de Spencer, aunque con un plano un poco más cerrado que agranda la imagen del protagonista, y una luz más clara.

La gran estafa del “retoque”

La noticia salto a los medios hace algunas semanas y conmocionó al todo el mundo de la fotografía, un análisis realizado por parte del periódico norteamericano The New York Times revelaba que varias de las fotografías realizadas por uno de los iconos de la profesión durante las últimas décadas como es el estadounidense Steve McCurry, habían sido modificadas con Photoshop, una técnica prohibida en a profesión.

Muchas veces la alteración es quitar una bolsa de plástico del plano, oscurecer unas zonas o aclarar otras, dotando a la escena de un aire más lúgubre o alegre en función de los deseado, en definitiva una alteración sutil que no obstante puede cambiar radicalmente el significado de la instantánea y es un engaño al publico que pocas veces se perdona, aunque seas uno de los más grandes.

El fotógrafo norteamericano ha sido el último caso de una larga lista de fraudes que han salpicado la profesión desde sus orígenes y que las nuevas tecnologías digitales han perfeccionado, complicando en muchas ocasiones el detectar el fraude. De hecho la obra más reconocida de McCurry, la famosa foto La niña afgana, portada de Natural Geographic en 1985 y el punto de inflexión en su carrera, ha sido revelada como fraude muchos años después.sharbat-gula-06

En el ámbito de la fotografía artística, el retoque o pequeña modificación de una instantánea no supone un escándalo como lo es cuando hablamos de fotoperiodismo, que teóricamnete trata de reflejar la realidad, por lo que retocar la realidad supone una grave manipulación que el publico no suele perdonar, quebrándose inexorablemente la confianza en el autor, ya que ha intentado manipular la realidad y engañar al público.

Las nuevas tecnologías han facilitado la manipulación de las fotografías de una forma en la que ya todo el mundo en su casa puede hacer montajes de todo tipo que, según su pericia, pueden ser mas o menos fácilmente detectable. Herramientas como Photoshop están disponibles para cualquier persona que quiera adquirir el programa, y eso, unido a la cada vez mayor proliferación de periodistas que también hacen la función de fotógrafo sin tener unas nociones sobre ética en fotoperiodismo debido a los recortes en las plantillas han provocado que se multipliquen los casos de imágenes alteradas que adquieren cierta relevancia y, tras varios análisis y estudios se descubre el fraude.

A pesar de las facilidades de la era digital, el fraude en el fotoperiodismo existe desde mucho antes de la entrada del mundo digital en la fotografía, como se puede apreciar de las recientes informaciones que revelan el fraude en la que es probablemente la escena mas representada de la Guerra Civil española, la escena tomaba por Robert Capa del miliciano recibiendo un disparo, también había sido manipulada.

01101commu1Según los expertos, el uso de las herramientas digitales para mejorar las fotografías es una practica muy grave que amenaza con acabar con la profesión, ya que las noticias sobre imágenes alteradas socava poco a poco la confianza en los profesionales, y son muchos los que se aprovechan de estas para intentar conseguir premios o reconocimientos sin importarles la ética profesional ni la búsqueda de la realidad, como se aprecia del hecho de que en la última edición de los premios World Press Photo 2015, hasta un 20 % de los participantes fueron descalificados por un uso excesivo de Photoshop.

El bigote de Dalí al completo

Cuando el genial fotógrafo estadounidense de origen letón Philippe Halsman se encontró con el pintor español Salvador Dalí en Nueva York en el año 1954 no pudo evitar fijarse en como el bigote tan característico de Dalí no había parado de crecer y cuyas puntas se situaban más arriba que las cejas.

É113554484_72c4f823dd_osto le hizo plantearse una cuestión: que nunca se había escrito realizado un trabajo que tratara de inmortalizar no toda la figura de un artista o personalidad, si no sólo una parte de éste, y tras ver el peculiar bigote no lo dudo y planteó a su amigo la realización de un trabajo.

Halsman se dedicó a fotografiar esta pequeña parte del artista español desde infinidad de posiciones y ángulos que dio lugar a la publicación del libro “Dali`s mustache” cuyas 28 fotografías en blanco y negro parecen dotar de vida el bigote del pintor.

No obstante la mayoría de las fotografías realizadas por Halsman no tuvieron cabida en el libro, y por ello la Fundación Gala-Salvador Dalí ha organizado una exposición de carácter temporal con imágenes de este trabajo llamada “Variants de Dali´s” que se mostrarán en el Teatro Museo Dalí de Figueras desde el lunes 23 de abril hasta el próximo 31 de diciembre.

Las 23 imágenes han sido seleccionadas de entre aquellas que no quisieron que saliesen publicadas en su momento ni el pintor ni el fotógrafo, por lo que es un material prácticamente inédito y de gran valor.

La relación de los dos artistas comenzó entorno al año 1941 cuando ambos coincidieron en el espectáculo “Labyrinth” que los ballets rusos realzaron en la Metropolitan Opera House neoyorquina, y a partir de aquí comenzó una relación de más de 37 años que ha dejado para la posteridad numerosos fotografías de trabajos del pintor español, como “Dali’s Midsummer Night’s Mare”, “Dali Atomicus”, “Escultura de Luz” o “Voluptate Mors”.